10 Pequeños cambios que hice en mi vida para poder bajar 10 kgs

Con la llegada del año nuevo, llegan los propósitos  para este nuevo año, propósitos que en el 100% de los casos, no se suelen cumplir. Pero este año puede ser diferente, te cuento unos pequeños cambios que añadí a mi forma de vida y que hicieron cambiar mi cuerpo y mi mente en muy poco tiempo.

Os comparto algunos de los hábitos que se han quedado conmigo, y me ayudan a sentirme bien con el cuerpo que tengo.

1.La voluntad es el único remedio mágico.

Hace ya unos cuantos de años, decidí dejar de lado mis viejas costumbres alimenticias para bajar de peso. Me armé de valor y fui a un asesor de bienestar que básicamente me obligó a olvidar todas las ideas que tenía sobre una dieta saludable.
He de decir que no, no es aburrido comer sano, no es necesario matarse de hambre para bajar de peso, lo único necesario es hacer pequeños cambios en tu vida.
Se me olvidada y esto no va a ocurrir mágicamente, pero cuando comienzas a notar tus avances y cambios, es la mejor motivación que puedes tener en la vida.

2. El cambio es para ti, y para nadie más.

magdalenas

En verdad, el primer gran cambio que tuve que realizar fue mental. Nadie iba a bajar de peso por mi, nadie se iba a preocupar realmente por mi salud más que yo, y nadie se iba a sentir emocional y físicamente bien por mi.

3. Aprendí a desayunar.

desayuno

Durante mucho tiempo, mi rutina diaria era un batalla que comenzaba muy temprano y terminaba muy tarde. Desayunaba dos o tres horas después de levantarme, y cuando me moría de hambre, comía de forma descontrolada. El primer gran descubrimiento que tuve después de ir con mi asesor fue que la frase “El desayuno es el alimento más importante del día” no es un decir, es real.
El desayuno es la fuente de energía y nutrientes más importante que tendrás a lo largo de las horas que estés despierto. Así que desayuno y intento incluir todo los grupos de alimentos, para ello lo mas fácil es tomarme un batido formula 1, que me aporta los nutrientes necesarios para empezar la mañana.

4. Aprendí que ningún grupo alimenticio es malo.

nutrientes

Ningún grupo alimenticio “engorda”. En verdad, cada uno tiene una función específica en nuestros cuerpos. Lo que en un principio me costaba trabajo, más bien, fue balancear su consumo y saber que comer en cada momento.

5. Aprendí a comer entre comidas.

herbalife barritas

Un snack a media mañana y a media tarde ayudan a que tu metabolismo se acelere. Para ello puede usar almendras y algunas frutas. Yo encontré unas nuevas mejores amigas en las barritas de proteinas.

6. Pésate, una vez a la semana.

bascula

Hay personas que se obsesionan y se pesan todos los días. No hay tortura más grande que esa. De entrada, nunca sabes cuánto peso es realmente agua, qué porcentaje de grasa bajaste, si fuiste o no al baño antes…
Me subía a la báscula una vez a la semana y apuntaba mi peso en una tablita. Eso me dio un poco de perspectiva y me obligó a pensar en lo que hice y dejé de hacer en la semana para llegar a mi meta y antes de hacer el seguimiento con mi asesor de bienestar.

7. Una comida trampa a la semana.

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Si, pero solo una, de pronto te das cuenta que tienes los antojos más extraños. En mi experiencia, se me apetecía alguna comida de mi madre y de postre algo dulce.

8. Aprendí a cocinar.

cocinar

Cocinar no solo hace que estés consciente de qué te estás metiendo al cuerpo, sino también es una gran terapia ocupacional. Es un momento para estar contigo, escuchar música, despejar la mente y eliminar la ansiedad. Desde que cocino, me gusta más comer.

9. El agua.

agua

Al principio cuesta trabajo, pero cuando coges la costumbre de tomar agua como parte de tu rutina, es como magia. Verás cómo tu cuerpo va a ir necesitando más y más…

Una de las cosas que mas me ayudó a este sano habito, fue coger una botella de agua de 1,5 litros y mezclarlo con un poco de bebida de hierbas u otro dias con la nueva mezcla de avena, fibra y manzana.

Ambos productos aportan un rico y refrescante sabor al agua, lo que facilitan que podamos beber mas cantidad de agua con menor esfuerzo.

10. Mi asesor de bienestar fue mi mejor amigo.

nutricionista

A pesar de que intenté bajar de peso y recomponer mi cuerpo en repetidas ocasiones, no lo logré sino hasta que fui con un especialista. Derribé el prejuicio que me había formado y me di cuenta que no hay nadie mejor para ayudarte a estar motivado, enviarte un programa de alimentos adecuado a tu complexión, altura, peso y ayudarte a lograr metas y celebrar tus éxitos, que un profesional.
Aunque los cambios comienzan por nosotros mismos, es muy importante tener la guía de alguien que sabe mucho más del tema que nosotros. Acércate a tu asesor de bienestar, especialista en nutrición y verás que todo es mucho más fácil.

 

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